Archivo diario: Miércoles, 14 abril, 2010

La invitación

Ayer me invitaron a una comida pero no fui. El tema con las invitaciones es que o sientes que son genuinas o para el caso mejor no ser invitado. Así estuvo esta historia que dejó dos amigos mal parados, actuando en contra de su voluntad y pidiendo disculpas que nunca sintieron.

La comida la organizó una tía de la esposa de mi amigo con el motivo de su tercer aniversario, el de mi amigo y su esposa. Esta persona fue un gran amigo alguna vez, con el paso de los años nos hemos distanciado un poco pero de vez en cuando nos hablamos. La cuestión es que yo nunca recibí una invitación a su comida, ni por email, ni por teléfono, tampoco por Facebook. Hasta ahí ningún problema, todos felices. Otro amigo en común me comenta ayer, que hoy es la mencionada comida. Yo le digo: “no le digas nada a Juanfran, porque la verdad no me apetece ir y además si él hubiera querido que yo estuviera ahí, me hubiese invitado”. Resulta que hoy recibo una llamada del anfitrión de la fiesta, mi amigo, a dos horas del almuerzo. Comienza diciendo como ayer habló con José quien le dijo que me había mencionado de la comida. Continua: “te pido mil disculpas pero es que la organizó una tía de mi mujer y la verdad que ni me acordé de llamarte, pero bueno, te puedes pasar un rato y de nuevo disculpa”. En ese momento, al escuchar el mensaje, me siento un poco obligado a ir, pero en realidad no me apetece por varias razones y la principal es que no sentí que la invitación fue genuina. Sé que es una cuestión de orgullo, quizás, pero si mi amigo José no le hubiera mencionado nada a Juanfran, éste ni se hubiera acordado de llamarme, lo cual no me molesta en absoluto porque como dije antes, nos vemos quizá dos veces al año. Lo que me molesta es tener que pedir disculpas la próxima vez que hable con él por una comida a la cual no quise asistir, que por otro lado el me pidió disculpas por no invitarme cuando nunca quiso hacerlo. Ahora siento la obligación de dar explicaciones por una situación de la cual nunca se me tuvo en cuenta, y eso me parece hipócrita.

En definitiva, que terminó mi amigo pidiendo disculpas por no invitarme a una comida que nunca pensó invitarme y yo terminaré dando excusas por no ir a una fiesta, que nunca quise asistir y a la cual nunca debí haber sido invitado.

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