Archivo diario: Miércoles, 24 marzo, 2010

El mal aliento

¿Habrá algo más desagradable que el mal aliento? El mal aliento es como el sueño o el hambre, o sea, nadie se libra. Unos por mala higiene, otros por el tabaco, algunos por mala suerte, pero todos lo han sufrido aunque muy pocos se han dado cuenta.

Quizá lo más maldito del mal aliento es que lo sufren todos enfrente pero el desafortunado se mantiene ignorante. Las clásicas pruebas de tragar aire o ponerse la mano tapando la boca y la nariz son a veces insuficientes para descubrir al asesino. El mal aliento no tiene prejuicios, ataca a los gordos, flacos e inteligentes. Podrás ser Cristiano Ronaldo o Jessica Biel pero como te huela la boca macho, estás jodido.

Lugares donde más se sufre el aliento ajeno, por la proximidad regularmente:

– Reunión de trabajo en la sala de conferencias
– En el cine
– En la iglesia
– En un bar o disco
– En el asiento de atrás de un auto
– En la cama

Algunos remedios para prevenir asesinar al vecino:

– Lavarte los dientes, a veces insuficiente
– Mascar chicle
– No comer cebolla o ajo
– Echarte hacia atrás al hablar
– Hablar con la mano en la boca
– Hablar aspirando – Holha, ¿hestudiahs o trabahas?

Los tipos de mal aliento:

– El matutino – No importa que tanto te laves los dientes la noche anterior, siempre en la mañana despertarás con un gato muerto en la boca.
– El del tabaco retestinado – Ese que penetra en los dientes y se queda por años para formar parte ya del fumador empedernido.
– El del Ducados – Tabaco negro típico de los viejos en España. Tiene un olor peculiar a antigüedad afilada. ¡Apesta!
– El del alcohol – Un olor amargo y dulce a la vez. Muy jodido de soportar para el que no bebe.
– A estómago retorcido – De esos olores profundos, descompuestos. A pesar de que no provienen del estómago, huelen tan mal que parece que suben del duodeno.
– A mierda

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