Archivo diario: Lunes, 22 marzo, 2010

Con la primavera llega el tenis

Llegó el tenis a Miami. Sin duda esta es mi época favorita del año, la primavera, la cual se merece una entrada a parte. El inicio de la estación es señal de uno de mis eventos deportivos favoritos, el torneo de tenis de Key Biscyane.

Al torneo yo lo conocí como el Lipton, de echo le sigo llamando así, solo porque me parece más fácil su pronunciación que sus posteriores sponsors (Nasdaq o Sony Ericsson). Quizá también porque en aquellos años, mi primer torneo fue en el 98, lo cubría a todo dar haciendo fotos para otros medios. Empecé trabajando para mi gran amigo Keyvan, fundido bajo el ardiente sol de Key Biscayne pero con la satisfacción de vender unas fotos de Marcelo Ríos a varios medios internacionales, La Gazzetta dello Sport, L´equipe y La Nación argentina. Mi primera cobertura como prensa escrita llegó en el 2000. Fue para Sportsya.com donde nos clavamos más de 16 horas diarias en el centro de prensa. Jamás he visto tantos partidos seguidos después de aquel año. Trece años después tengo muchas otras prioridades en mi vida laboral pero llegó al torneo con la misma ilusión que llegué aquella primavera del 98 pero sin la Canon A2 y cuarenta carretes fotográficos.

Desde que llegas al peaje la experiencia del torneo comienza a ser extraordinaria. El olor a ese mar que me recuerda a Palma, el puente con sus lycras haciendo ejercicio, los ciclistas jugándose la vida, y es que el ambiente invita a hacer deporte. Una vez terminado el paseo por la isla llegas al complejo totalmente relajado. El centro de prensa tiene un olor peculiar a bienestar. El sonido de fondo de una pelota golpeando una raqueta entre gritos de cansancio comienza a emocionarme. Ver que Rafael Nadal evita a Roger Federer hasta la final comienza a ilusionarme.

Desde la belleza de las pijas con sombreros caros a los helados de almendra del centro de prensa (este año prohibidos), desde el olor a mar hasta el acogedor Grand Stand, desde las pelotas de tenis gigantes hasta la tensión de la semifinal el viernes en la noche, todo esto más el sol, nubes gigantes en el cielo azul de Miami hacen del torneo de Cayo Vizcaíno un evento, más allá de lo deportivo, inolvidable y obligatorio.

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