La corbata en la sopa

Las corbatas son incómodas. Recuerdo la primera vez que me puse una, por motivo de una boda donde ayudaba a mi tío a hacer las fotos, cuando nada más llegar al banquete me dijo “la meterás en la comida”. Bah, que tontería, pensé yo. Desde pequeño ya había visto a mucha gente con corbata y su gesto al sentarse en la mesa, presionándola con la mano contra su barriga. Sobreviví el primer plato, una sopa de zanahoria muy rica. Más que nada, mi primera victoria había llegado porque ya estaba sentado al recibir el jugo naranja. De la misma manera y llegado el segundo plato pensé haber vencido la guerra al maleficio de la corbata en la comida pero entonces nos levantamos a hacer unas fotos a los novios. De regreso, doblé mis rodillas empujando con las dos manos la silla hacia mí mientras mi corbata se balanceaba como un péndulo hasta detenerse en seco en el lomo en salsa. Por su puesto no faltó entre risas un “te lo dije” de mi tío.

Ayer creo que metí la corbata en la carne otra vez.
http://univision.com/content/videoplayer.jhtml?cid=2326653

1 comentario

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Una respuesta a “La corbata en la sopa

  1. dondetinta

    A mi no me importaría meterla en la sopa o donde fuera. Mi problema es que no la soporto, siento que me asfixia y no porque me apriente, sino porque no estoy acostumbrado a que mi cuello esté rodeado por algo. Tal vez me persiga el fantasma de Michael Hutchence y por eso no las tolere… a saber.

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