El reencuentro

Hoy encontré a un amigo que hacía mucho tiempo añoraba. ¿No os pasa que esperáis tanto por algo que cuando lo conseguís os quedáis congelados sin saber que hacer? Tenéis tanto que decirle a alguien que habéis extrañado tanto que cuando llega ese momento no sabéis por donde empezar. Creo que parte de lo que siento es temor, sí eso es, temor a no hacerlo bien. A escribirle y no contar con éxito estos últimos siete años de mi vida. Quizá temor a haber cambiado demasiado y perder esa amistad que tanto extrañé y que por fin podemos retomar. Pienso que tal vez hubiera sido mejor opción no encontrarnos nunca para que me recordara como fui, o que al menos yo sintiera nuestra amistad como la recuerdo y no como posiblemente pueda evolucionar. Lo cierto es que puede ser que sufra del síndrome de Penélope. Aún así me alegró tanto leer su correo hoy.

Le escribiré en la noche, con calma, para resumir estos frenéticos siete años de mi vida.

Me alegro tanto de que estés bien loco.

Un abrazo, Joaco

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