Archivo diario: Viernes, 5 marzo, 2010

Lesiones

Y por eso me retiro, por todas las malditas lesiones. Después del transplante de riñón en abril de 2004 nunca más jugué al fútbol. No por el aspecto físico, que me dio para hacer algún que otro triatlón sino por prevenir un golpe y tener que pasar por el quirófano otra vez. Cinco años después me aventuré a jugar los miércoles en tarde con los colegas del trabajo. Sabiendo que con ellos no sufriría ningún percance, más allá de las discusiones dentro del campo, renació la ilusión que había reprimido por tanto tiempo solo para tener que sufrir de nuevo la tortura de decir adiós al balón. Tomo esta nueva lesión como un mensaje, un aviso de que la próxima podría haber sido peor, quizá en el riñón, pero tampoco me alivia el dolor.

Aquel año en la Peña Arrabal cuando tenía doce años sufrí mi primer golpe. Sacamos de medio campo, yo jugaba de lateral izquierdo cuando el balón vino bombeado, salté para cabecear pero en vez de golpear al balón lo hice a la cabeza de otro chaval. Recuerdo despertar en un banco de piedra co hielo en la cabeza. Torceduras de tobillos, golpes en las rodillas y hasta en los huevos. Un verano en Calas de Mallorca, en uno de esos partidillos interminables contra los ingleses en el hotel Balmoral, uno de ellos me zancadilleó por detrás. Caí apoyando los dos brazos en el suelo con tanta fuerza que sufrí una distensión en los dos codos. Durante un mes fui con los brazos cruzados sin poder estirarlos. Tenía 16 años o sea que los os podéis imaginar que los baños que me daba mi abuela no eran muy divertidos. El abductor ha sido el lugar privilegiado para los ataques constantes de las lesiones, justo es esta la que me aleja de mi deporte.

Espero poder reprimir las ganas de volver a jugar. Lo había conseguido durante los últimos cinco años. Ahora me toca sufrir otra vez.

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