Archivo diario: Miércoles, 3 marzo, 2010

Los kilitos del amor

En el fútbol un amigo hoy presentó su barriga en sociedad. Este gran tío, por buena gente, no por enorme, comenzó una relación amorosa unos meses atrás, lo cual me hizo entender sus nuevos amigos, esos kilos extras. Y es que al menos en Miami es inevitable subir de peso al comenzar una relación, lo que yo suelo llamar “Los kilitos del amor”.

De solteros nos preocupamos por nuestra dieta, tenemos más tiempo libre para hacer deporte o salir con los amigos, lo que en definitiva nos mantiene más activos. La motivación por encontrar una pareja estable es más que suficiente para sacarnos de la cama a cualquier hora para ir a correr. La ilusión de encontrar el amor de nuestras vidas es la culpable de sacarnos de la dieta los alimentos más dañinos. Pero todo este afán con un beso y un “ay mi papi” se va sin remedio al carajo. Entonces las tardes de tenis con un colega se convierten en cena con película en el sofá. Los sábados en la noche dejan de ser de locura para ser reemplazadas por románticas cenas seguidas de una visita al cine. Los exhaustos días de fútbol en la playa son olvidados para recorrer todos los pasillos de Ikea, y al final un buen plato de albóndigas con puré de patata. Esas tardes de Risk, poker o Mus donde se te olvidaba comer nunca volverán porque ahora limpiarás la casa todo el día para preparar el BBQ de la noche con la familia de tu novia. Y nunca más pasarás todo el domingo durmiendo después de llegar a las diez de la mañana de marcha, porque los ese día irás a comer como un cerdo a casa de tu novia, en la tarde un helado en el centro comercial, palomitas en el cine y pizza para cenar. Cuando estés casado el domingo lo emplearás para lavar ropa todo el día, limpiar los baños o cocinar para la semana y  más tarde ir a comer con tus suegros al Cheesecake Factory o The Knife precisamente porque dan mucha comida por poco dinero.

Lo dicho, el amor engorda.

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