Archivo mensual: marzo 2010

La realidad de Tiger Woods y el hombre en general

Alguien en el New York Times escribió “nunca te acuestes con una mujer que se muera por una foto de 8×10” o lo que es lo mismo, alguna mujer que quiera fama, que no le importe hablar. Obviamente Tiger Woods nunca leyó el artículo porque al menos estas cuatro que aparecen en este vídeo de Vanity Fair se morían por contar su historia.

Tiger Woods lo tenía todo. Era el mejor del mundo en algo, privilegio de muy pocos. Hizo realidad la fantasía de todo niño, pillarte una modelo sueca. Multimillonario, famoso y deportista. Pero Tiger confirma lo miserable que es el género masculino. Todo lo que Woods tenía parecía no ser suficiente si no era compartido con una mujer. Su vida no estaba completa hasta que se casó. Si Tiger, que ha ganado más de mil millones de dólares, necesita casarse para completar su felicidad, el resto estamos perdidos. No somos nadie sin el cariño de una mujer.

El “Tigre” quiza no estaba adicto al sexo. Su problema no fue querer follarse a todas las modelos, actrices y/u otras guarras que se le cruzaran en el camino, su error fue acostarse con ellas después de estar casado. Creo que la mayoría de los hombres podrían decir que están adictos al sexo, la diferencia es que los hombres “normales” lo practican solamente cuando sus jefas se lo permiten. Tiger estaba en todo su derecho de tirarse a estas “modelos de la noche” cada vez que le diera la gana. Podía haber practicado con nueve o dieciocho hoyos a la vez porque su cuenta de ahorros se lo permitía, simplemente no tendría que haberlo hecho mientras estaba casado. Lo que comprueba lo miserable que somos los hombres. Podemos tenerlo todo, como nuestro paisano Woods, pero aún así tenemos que compartirlo con el compromiso del matrimonio por en medio, cosa que ni nos hace mejores o peores, sino simplemente hombres.

Por otro lado, lo que sí no tiene perdón es que Tiger Woods se gastara su dinero en estas cuatro guarras del video este de Vanity Fair. ¿Eso es lo que pudo comprar con su fortuna? ¿No había nadie mejor en el catálogo? Vamos, esas tía son dignas de un golfista amateur pero no para se contratadas por el mejor del mundo.

Video del photo shoot de las novias de Tiger Woods

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Los autógrafos

Nunca me ha gustado pedir autógrafos o hacerme fotos con famosos. Quizá por no querer molestarlos, o porque no me seguir los pasos de la masa y por eso pienso, “estos tíos estarán hasta los huevos que los acosen, yo paso de ser el pringao con el que exploten”.

Recuerdo pedir mis primeros y únicos autógrafos en el campeonato del mundo de natación en Palma, en 1999. Me firmó con indiferencia Martín López Zubero, un italiano calvo y unas tías que estaban muy buenas que ni tengo, ni tenía idea en ese entonces de quiénes eran. La cosa es que no recuerdo con claridad a nadie firmarme en aquella pequeña libreta, pero sí recuerdo el despotismo de López Zubero, quizá aquel desplante desató mi desprecio a cualquier autógrafo posterior. Más tarde ya en mis días de periodista no recuerdo haber pedido la firma a nadie, ahora ya por una cuestión de ética. Alguna que otra foto con Enrique Iglesias, Gloria Estefan (porque me lo pidió ella), Alejandro Sanz (porque a Lari le haría ilusión), y bueno, un par de cheerleaders de los Saints, pero en líneas generales también paso mucho de hacerme fotos con famosos.

Y qué valor tiene un garabato en un papel, que a duras penas reconoces quién lo firmó y quién lo hiciera no sintió el más mínimo interés de realizarlo. Tener un papel con las firmas de tus personajes más adorados puede parecer que te acerca a ellos, que tienes en tu haber un trocito de su vida pero en realidad, a menos que esa firma te llegue en forma de dedicatoria, el autógrafo no deja de ser un poco de tinta con un diseño singular.

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Si te quedas sin trabajo

Te recomiendo que leas un artículo del New York Times Magazine sobre la depresión que sufrió la editora de la revista House and Garden tras perder su trabajo y como consiguió salir adelante. Después de doce años al frente de una de las mejores revistas en el mercado sobre el tema, el magazine deja de circular dejando a todos sus empleados sin trabajo. La editora narra su historia de depresión tras perder su empleo pero más importante aún, nos cuenta cómo sobrevivió a la situación.

Si bien en nuestro medio, quizá en todos, estamos siempre mirando de reojo ya que en cualquier momento nos quedamos sin trabajo, lo cierto es que hasta que te sucede no puedes realmente imaginar cómo vas a reaccionar. Cuenta en su historia como el trabajo la definía, no su título, sino sus quehaceres del día a día. A mí me pasa lo mismo. Mi trabajo me define, me encanta. Sin él tendría que buscar muy hondo para encontrar quién soy. Revela como la depresión la llevó a dormir todo el día y a comer huevos, sí huevos. Como posponemos todo lo que tenemos que hacer cuando tenemos trabajo por falta de tiempo y cuando tenía todo el tiempo del mundo no hacía más que dormir porque posponía para más tarde sus tareas, las cuales nunca las llegaba a realizar.

Una muy buena historia de superación personal, muy bien narrada. Otra joya del New York Times.

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Mis sueños

Hoy soñé varias cosas, como siempre. Entre tantas, el Sporting de Gijón goleaba al Madrid 9-3, cosa que no tiene sentido (espero que el traje de rayas rojiblancas fuera del Sporting y no del Atlético de Madrid). Poco antes o después de la goleada, porque cuando uno duerme no sabe muy bien cuál es el orden de los sueños, armé una historia sobre un criatura extraña que trataba de entrar en casa. No tengo idea de dónde saqué ese argumento ya que no recuerdo haber visto recientemente Dawn of the dead, 28 days o alguna película por el estilo. La cuestión es que muchas veces no puedo poner una lógica a mis sueños y cuando busco el significado de los mismos en mi realidad tampoco consigo darle mucho sentido a la situación.

Durante los años me han acompañado una serie de sueños, siempre las mismas historia, los mismos argumentos. Camino por una senda, creo que en Calas de Mallorca, cuando temo que el mar se vuelque sobre mí. He de reconocer que cuando empecé a soñar esta historia, allá por 1985, no tenía ni la más mínima idea de la existencia de los tsunamis. Otro que me invade sobre todo cuando tengo fiebre o tomo NyQuil tiene lugar en un parque gigante o quizá yo sea diminuto. El caso es que me paseo entre las rocas gigantes del camino con una gran sensación de insignificancia. En alguna ocasión he muerto y muy a mi pesar creo nunca haber volado.

Por suerte todos los días sueño. Disfruto los sueños al punto que muchas veces me acuesto con la misma ilusión que se siente en la sala del cine, a la espera de una gran historia. No me molesta no entender el significado pero sí me entristece no poder recordarlos a los pocos minutos de haber despertado, por eso a partir de ahora comenzaré a escribirlos.

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Perdiendo peso

Sigo bajando de peso. Justo ayer hizo un mes que empecé la dieta con la cual he bajado 16 libras, o lo que es lo mismo, 7 kilos. La dieta es muy simple pero precisa, nada que no tenga lógica, lo importante es la consistencia. Mi meta sigue lejos aunque la motivación no me ha abandonado. ¿Será que he cambiado? No hace tanto tiempo atrás me costaba ser consistente con mis propósitos, ahora es diferente. Seguro tendrá algo que ver con la madurez. He crecido muchos años en los últimos doce meses. Algún día os contaré más del tema.

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Hoy fui un sufrido vagabundo

¿Qué cómo me fue hoy? Por la mayor parte del día me sentí como un sin techo, aunque en casi todo momento sufrí la impotencia que te agrede al no tener coche en esta mal hecha ciudad.

Mi coche se jodió temprano en la mañana. Al regresar de la terapia empezó a hacer un ruido extraño. Pensé que era la falta de aceite debido a la gotera permanente que sufre mi Chrysliter. Salí de casa a las once para encontrarme con el Pelao en Fountainblue. A cinco minutos de haber emprendido el camino mi chatarra comenzó a hacer un ruido infernal (cla, cla, cla, cla), seguido de una peste a quemado bastante preocupante. Pues nada, que ahí empezó mi odisea. El Pelao me pasó a buscar a la Mobil de la US1 y la 77 ave de camino a Fountainblue. Ahí nos metimos dos horas esperando que una china cudeira terminara de cuestionar todos los malditos papeles de su transacción, después nos tocó a nosotros. Para frenarle la imaginación a los más espabilados: no, no nos estábamos casando por lo civil.

Ya era la una y media, yo tenía cita a la una para hacer los taxes, el pelado a la una y treinta y cinco en el consulado de Colombia. O sea, los dos llegaríamos tarde a nuestras citas. Me dejó en el pavo de los taxes, los hice, y cuando me marchaba sin pagar la ñora me recordó, con todo su derecho, que le pagara. Salté al Seven Eleven de enfrente sin éxito al no poder sacar dinero porque mi tarjeta estaba doblada. Ni siquiera con el truco de la bolsita de los cojones pude sacar dinero. Ya eran las dos y media, con dos huevos duros que me había comido a las ocho de la mañana, estaba hasta eso mismo, hasta los huevos de hambre. Regresé al tío de los taxes a esperar que llegara Lari a pagar con la  chequera. Me dio $20 pavos para que pudiera comer, gracias mi amor. Pensé “como en el Sushi Runner mientras llega el Pelao y si se retrasa juego en el Iphone”. Entré al lugar del Sushi a las tres y cinco para recibir un “perdone vea pues, cerramos a las tres”. La puta que parió a Di… Entré en el Seven Eleven con mis $20 en la mano. Estuve tentado a comerme dos burritos de tres mil calorías cada uno por el módico precio de $4 dólares, en cambio pillé una ensalada César. Me comí la ensalada César en la calle, de pié, al lado de una cabina de teléfono. Como un pobre desgraciado, se me acercó otro pobre desgraciado. No entendí un pijo que me decía. Olía a vino. No sé si me estaba preguntando que en qué semáforo trabajo. Cómo le explicaba yo al tío que yo no era vagabundo a pesar de estar comiéndome una ensalada César de pié al lado de la cabina de teléfono.

Una vez terminada la miserable ensalada, me compré unas pipas y me senté en el banco del autobús con la publicidad Insurance del Toro a mi espalda. La sensación de lejanía que sentí con mi casa fue brutal. Impotente, ansioso, molesto e incómodo. Depender de alguien me pone de mal humor. El autobús paró dos veces: You coming up? Me preguntó el conductor. No, man. Mitad de camino con la bolsa de pipas comenzó a llover. La reputa que parió a Di…

Al rato llegó el Pelao. Y por fin llegué a casa. Hoy un fue un día diferente.

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El murciano

Los murcianos son unos personajes especiales. Toda mi familia es de Murcia, y yo, a pesar de haber nacido en Alicante (donde viví 3 días), vivido mis primeros cuatro años en Benidorm, los siguientes catorce en Mallorca y el resto en Miami creo que me siento más cerca de los murcianos que de cualquier otro pueblo. ¿Lo más peculiar del murciano? Su acento, su alegría por la vida, la pasión por su tierra, el positivismo a cualquier situación.
Extraño Murcia como el niño extraña el verano. Deseando que llegue el día de regresar al calor de la lumbre de mi tío Capote para echar al fuego unas costillas de cordero. En Murcia pasé la mayoría de mis navidades, jugando con mis primos, haciendo maldades a mis tíos, disfrutando de la sencillez. Desde Molina de Segura a Cancaritx, pasando por Archivel o el restaurante del cruce de Barranda, en Murcia siempre tendré mi segunda casa.
Muchos dicen que en Murcia no hay nada que ver, y quizá tienen razón. Algunos comentan que los murcianos son catetos (tontos) porque hablan raro, y no dudo de que alguno lo sea. Pero como dice la Chirigota de Molina “el que diga que el murciano es un cateto no es un tonto, es un tonto er pijo”.

Las frases del murciano
El murciano no te llama, te pega un telefonazo.
El murciano no te saluda, te dice: ¡Eeeh! A la vez que levanta la barbilla
El murciano no se cae, se mete un hostión de mucho cuidao
El murciano no se lanza, se embala
El murciano no es pequeño, es chico
El murciano no se emborracha, se chispa cuando ha bebido un poco y se pone ciego cuando ha bebido mucho.
El murciano no es que no lo entienda, es que no lo coge
El murciano no te pregunta de donde vienes, te dice: ¿Ánde vas?
El murciano no molesta, da más por culo que una mosca en la siesta´el día
El murciano no te golpea, te hincha a hostias
El murciano no duerme, se clisa
El murciano no trabaja mucho, echa más horas que un reloj
El murciano no te pregunta si has empezado, te dice: ¿Por ánde llevas el tajo?
El murciano no consigue las cosas, se las gobierna
El murciano por la mañana no empieza a trabajar, se engancha
El murciano no es que no pueda o no tenga tiempo, es que no tiene lugar
El murciano no va en orden, va a tajo parejo
El murciano no tiene miedo, se caga las patas a bajo
El murciano no es que vaya rápido, es que va a pijo sacao
El murciano no te da un trozo, te da un piacico
El murciano no te da un poco, te da una chispa
El murciano no te da un cacho, te da una miajica
El murciano no come fideos, come aletría
El murciano no te dice que te esperes dos segundos, te dice: ¡Espérate una chispitica!
El murciano no sale de fiesta, sale de ronda
El murciano no se va, sale arreando
El murciano no mete monedas en la hucha, las mete en la alcancía
El murciano no ríe a carcajadas, se da una panzá reir
El murciano no pide que lo lleven, pide que lo acerquen
El murciano no es buena persona, es un piacico pan
El murciano no queda contigo a una hora determinada, te dice: ¡Ahara, si eso voy!
El murciano no está cansado, está reventaoooooo
El murciano no te da la razón, te dice: ¡Vaya un pijo!
El murciano no vive lejos, vive an´ca Dios!!
El murciano no compra zapatillas, compra alpargates
El murciano no va muy veloz, va ligero
El murciano no se enfada, le da pesambre
El murciano no habla bajo, habla abonico
El murciano no gana un sueldo, gana un jornal
El murciano no es que tenga pocas cosas, es que tiene chuminás
Además…
En Murcia no te llevas a la playa la nevera, te llevas la capaza
En Murcia no hay agujeros, hay bujeros
En Murcia las cosas no se caen, se esturrean
En Murcia no hay niebla, hay boria
En Murcia no hay techados, hay tambanillos
En Murcia no hay mucho, hay a pajera abierta
En Murcia no hay esquinas, hay picoesquinas
En Murcia no eres zurdo, eres zocato
En Murcia no hay sandías, hay melones de agua
En Murcia no hay estanterías, hay lejas
En Murcia no hay maíz, hay panizo y tampoco hay mazorcas, hay panochas
En Murcia no hay cubos, hay carderos
En Murcia no hay manzanas, hay peros
En Murcia no hay alcaparras, hay tápena
En Murcia no se habla, se platica
En Murcia no se mezcla, se regüerve
En Murcia no se hinchan las ruedas, o bien se bufan, o bien se les da viento
En Murcia no es que no te guste trabajar, es que eres un gandul
En Murcia no te sumerges, te capuzas
En Murcia no hay petardos, hay piolas
En Murcia no hay niños, hay zagales
En Murcia no hay guisantes hay présoles
En Murcia no hay cosas en mal estado, están revenías
En Murcia no hay alcachofas, hay arcanciles
En Murcia no se riegan las plantas, se rojían
En Murcia las casas no tienen porche, tienen placeta
En Murcia hay dos tipos de caracoles, los chicos y los chupaeros
En Murcia no hay Eucaliptos, hay Calistros
En Murcia no eres pesao, eres cansaooooo

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