Archivo diario: Viernes, 12 febrero, 2010

La fiesta sorpresa

Hoy le fastidié la fiesta sorpresa de cumpleaños a mi cuñada. Como suele ser habitual, las sorpresas en estas fiestas suelen ser anticipadas, recibiéndose mucho antes de que tus invitados te griten ¡Sorpresaaaa! En este caso, mi mujer nunca me dijo que la fiesta de cumpleaños de mi cuñada era sorpresa, por lo que le puse en Facebook que nos veíamos esta noche en su casa, ahí se jodió todo. A partir de ese momento se desencadenó una serie de malos entendidos, pérdidas de paciencia y descontentos que casi arruinan la fiesta, menos mal que al final el sushi calmó la noche. 

De todas formas mientras disfrutaba de un Volcano roll me pregunté, ¿por qué la gente se empeña en hacer fiestas sorpresas si casi nunca funcionan? De alguna manera le estamos diciendo a nuestra pareja que nos importa, que estamos pensando en ella, que queremos hacer de este día algo especial. En realidad creo que vivimos una realidad utópica infundada por el cine. Las fiestas sorpresa están sobrevaloradas y solo cuando dependen de un guión salen bien. Existe también cierto compromiso recíproco. Tenemos que devolver la fiesta sorpresa nuestra pareja si esta nos organizó una, sino sentimos cierto remordimiento, “quizá piense que no me importa lo suficiente su cumpleaños”. Recordemos la emoción incontenible que nos produce realizar la fiesta a nuestra pareja. El nerviosismo de los últimos instantes. El placer de la sorpresa. La ilusión por otro lado de esperar ser sorprendido. ¿A quién no le gustan las sorpresas? Por eso obviamos cualquier error de nuestra pareja, para seguir “engañado”.  Recuerdo el primero que le hice a mi mujer. Dos semanas preparándolo, no sospechaba lo más mínimo, y el día D le dije que no tardara en llegar a casa para la fiesta ¿qué fiesta preguntó? La cagué, le dije. Meses después me la devolvió en casa de Nacho. Al llegar a la casa había más coches en la puerta que en la final del Mundial. Igual yo me hice el boludo hasta abrir la puerta, ¡sorpresa! Y yo actué sorprendido. Un año después Patricia se la hizo a Nacho. Cuando llegaron del cine ya nos habíamos bebido la mitad del alcohol. Había gente por todas partes, en el aparcamiento, en las escaleras del apartamento, hasta creo que había llegado el Mariachi y todo. No gritamos ni siquiera sorpresa, para qué. Así la de mi cuñado Juan, la de mi hermana, la de Andoni, la de Ana María, y alguna que otra por ahí, eso sí, todas fueron un fracaso.

Frases memorables de las fiestas sorpresa:

– Ni le mencionen nada. (Siempre hay alguien que dice algo)
– No lo feliciten en todo el día para que crean que se han olvidado. (Nadie hace caso)
– No me llamen ese día. (Te llaman para pedir la dirección)
– No lleguen tarde. (¿En Miami? Pfff)
– Aparquen por el costado de la casa. (Bah, si ya llego tarde de todas maneras)
– Shhh no hagan ruido que ya llegó.
– Apaguen la luz.
– ¡Vengan, escóndanse!
– Shhh, está entrando.
– ¡Surpriseeeee!
– ¡Sorpresaaaa!
– ¿Te lo esperabas guey?
– ¿Ya lo sabías macho?
– ¿Te sorprendiste pibe?
– No tenía ni idea huevón.
– Tremenda sorpresa brodel.
– Me lo imaginaba boludo.

Anuncios

1 comentario

Archivado bajo Reflexión