Archivo diario: Miércoles, 30 diciembre, 2009

El poco sabor de la tele

Mi aburrimiento terminó anoche entre la maquinilla de afeitar y un buen puñado de jabón líquido. Luego, ya bien fragante y relajado en el sofá con Lari, vi el ultimo capitulo de V que tenía descansando impaciente en el tivo.

Como la fruta, el marisco y muchas otras cosas de este país, la serie V tiene muy buena pinta pero escasea de sabor. Las naves espaciales son grandes y espectaculares como los tomates de Publix. La jefa de los Visitantes se ve sabrosa y con buenas curvas como la langosta de Isla Morada, pero una vez te adentras en la degustación del personaje descubres que si no la bañas en mantequilla no sabe a nada. El primer capítulo fue tan corto y falto de material como el aperitivo de los restaurantes caros. Puedes pinchar toda la comida en dos dientes de un tenedor y una vez terminado de tragar sin masticar no supiste si lo que probaste fue un Hot and Cold Foie Gras with Mango o un Tartar of Diver Scallops. Recuerdo disfrutar la serie cuando era niño como disfruto la tortilla al día siguiente, fría y difícil de tragar. Así era aquella primera versión, difícil de masticar al ver a los Vs comer ratones. Los siguientes capítulos de esta nueva aventura en ABC me dejaron con cierta desilusión tras haberlos vistos ansioso e intrigado, a la espera de recordar algún sabor conocido. Similar a la sensación de la paella de Casa Juancho u otro osado lugar que dice saber hacerla, la recibes con la expectativa de que tendrá el sabor de la de casa. Adornada con su arroz amarillo, su pimiento rojo, su pollo y su marisco simétricamente distribuidos pero al probarla compruebas una vez más la terrible decepción que encierra la afirmación que para una buena paella hay que usar buenos ingredientes.

Y lo peor de todo es que la televisión interactiva no ha inventado todavía el echarle algo de especias o picante a la serie que peque de sosa. Alguna escena de sexo que muestre algo de sazón, o una matanza de un V donde se deguste su relleno alienígena. En la mayoría de los casos, en la tele como en la cocina, tenemos que salir de esta frontera para disfrutar de algo jugoso.

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