Archivo mensual: octubre 2008

De aventura por Costa Rica

Cualquier comentario que hayas escuchado sobre Costa Rica, sobre sus paisajes, su selva y sus volcanes, sobre sus deportes extremos o si lo prefieres, sobre lugares para relajarte ajeno a la vida cotidiana y frívola, todos esos comentarios se quedan cortos. No hay lugar en el mundo, que yo haya conocido hasta ahora claro, que reúna tantas maravillas juntas.

El volcán del Arenal, a dos horas de San José es un paraíso. Para llegar tienes que tomar una carretera estrecha que atraviesa las montañas haciendo eses por unas colinas repletas de vegetación hasta llegar al pueblo La Fortuna. Cuando busques información del lugar encontrarás el ochenta por ciento de los hoteles ahí, en ese pueblo, al lado Este del volcán El Arenal. No te apresures y sigue buscando hasta encontrar el hotel Linda Vista, al lado Norte del volcán. Por $48 dólares la noche (no lo encontrarás más barato) tendrás la mejor vista del lugar, hacia el lago de diecisiete kilómetros de largo y hacia la cara donde el volcán desprende su lava y roca. Para llegar hasta aquí entrarás en un camino de piedras, donde los tres kilómetros de recorrido te llevarán media hora, pero merece la pena. Perdido en medio de la selva, en una pequeña colina empinada, con unas habitaciones relativamente grandes que tienen una cristalera en vez de pared, como si fuera un escaparate, el Linda vista hace honor a su nombre.

El ruido del agua golpeando las piedras río abajo empieza el tratamiento de relajación por el cual viniste a Costa Rica. El espeso bosque se va cubriendo por las nubes que bajan a gran velocidad, algunas se detienen, imagino que atónitas también por la belleza del paisaje. El inmenso lago parece pintado en el paisaje. Inmóvil, con el reflejo de las nubes en su superficie, llega hasta el pie del inmenso volcán El Arenal. Ahora mide más de 1700 metros, hace cuarenta años no existía. En 1968 todo esto era una gran llanura repleta de una densa selva. Un río comunicaba el pueblo de La Fortuna con la aldea El Castillo. Entonces una grieta en la tierra comenzó a tirar lava y destruyó todo un pueblo, cubrió más de treinta kilómetros a la redonda arrasando todo a su paso. Tras varios días de muerte y destrucción las autoridades decidieron construir una presa para hacer un lago artificial ya que la descomposición de animales y personas estaba infectando toda el área. En varios días el lago Arenal se había creado. Cuarenta años después, esa misma grieta que fue creciendo y creciendo es ahora uno de los volcanes en activo más espectaculares del mundo. En la noche puedes ver los ríos de lava bajar a una velocidad escalofriante. Las explosiones se pueden confundir con grandes truenos, pero no lo son. De repente una nube de polvo y ceniza, como si una bomba hubiera explotado, sale del cráter del volcán y comienzan a caer las piedras ya solidificadas.

Pero si estás ya cansado de descansar es momento de que comience la emoción y dejes correr la adrenalina. Cuando estés en el hotel Linda vista pregunta por Alonso, el guía que vive en la aldea El Castillo, o simplemente subes la colina (es un kilómetro) y llegas a su casa. Alonso es biólogo, casado y con una hija. La aldea El Castillo le debe su existencia a esta gran persona. Conocedor del lugar, la naturaleza, la historia como nadie. Sus conocimientos son inacabables, fue un auténtico placer escuchar sus explicaciones mientras realizábamos las excursiones. Pues hace cuatro años cuando Alonso llegó a El Castillo prácticamente todos los habitantes estaban vendiendo sus casas por falta de trabajo. Es un lugar tan remoto que no llegan tantos turistas, al ser en medio de la selva las personas del pueblo no tenían ya de que vivir. Alonso decidió abrir un centro de actividades para los turistas y poco a poco fue dando trabajo a todo el pueblo. Él no se beneficia sino que por ejemplo ofrece unas excursiones a caballo porque un señor del pueblo tenía unos caballos a punto de morirse. Ofrece un mariposario porque alguien tiene un jardín con mariposas, un serpentario, habitaciones para alojarse en casas de los vecinos, para las excursiones utiliza gente del pueblo como guías en coche. Pero lo más importante es que él es un enamorado de la naturaleza. Con su padre dio los primeros pasos, más tarde estudió biología y ahora con ayuda del gobierno ha montado un plan de enseñanza para los niños del lugar. Ahora no hay ningún solo cartel de se vende en las casa de El Castillo, todo el pueblo vive del selecto turismo que llega a la zona.

Continuará…

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