Archivo diario: Lunes, 9 abril, 2007

Orgulloso de ser uno de vosotros

La verdad, no puedo describir lo orgulloso que me siento por haber crecido en una casa donde la superación es más que un proposito… es un modo de vida.

Mi hermana es la persona más inteligente que conozco y, tras darnos mil sustos y amagar con dejar de estudiar, pronto será licenciada de sicología, creará una familia preciosa (pronto llegará al mundo la niña más guapa del mundo y yo tendré la suerte de ser su padrino), feliz y única en su especie y, si se lo propone, será la dueña de Cingular.

Mi madre no sólo aguantó todas las tonterías que hicimos mis hermanos y yo creciendo (las marchas en verano de mi hermana y las noches en vela que pasó por su culpa, los lios con la policia de mi hermano por tirar latas de coca-cola por la venta de un sexto piso, mis intentos de formar parte del Peace Corps en Timbuctú o irme a enseñar inglés en Japón), sino que lo hizo todo con una entereza descomunal y, prácticamente, consiguiendo que no se notará la falta de mi padre cuando el trabajo le impedía estar siempre con nosotros.

Mi hermano que, además de haberse convertido en un máquina de fabricar niños preciosos (aunque ahí ayuda mucho Lari), fue, desde que tengo uso de razón, todo un héroe para mí, de quién aprendí principios que mantengo hasta hoy y por los que me levanto todos los días con la firme intención de parecerme un poquito más a él. Por cierto, desde hace casí 3 años, vive con un riñon y eso no lo ha frenado en su empeño de ser cada día un poco mejor padre/marido/hijo/hermano/tri-atleta.

Y mi padre… mi padre, quien fue uno de los DOS niños de su pueblo que se ganó una beca para estudiar el bachillerato en el pueblo de al lado, y que no pudo aceptarla porque en casa no había dinero y tenía que trabajar; quien con 9 años cargaba troncos de 90 kilos en el hombro izquierdo; quien pasó 18 meses en el servicio militar (en la marina=el navy) sin saber nadar; quien, una vez casado y con tres hijos, creció y creció en su trabajo para poder darnos un futuro que ninguno de nosotros podría haber soñado; quien se ha recorrido más de medio mundo y acumulado más millas de vuelo en American Airlines que todos los ejecutivos de la Boeing juntos, a pesar de tenerle pánico a los aviones; quien nos trajo a Miami y sin tener ni pajolera idea de inglés hizo que nos sintieramos en casa como el primer día y que nunca nos faltara nada; quien, a pesar de viajar muchísimo y no poder estar con nosotros todo el tiempo, hizo posible que yo, a mis 23 años, no sea capaz de recordar un solo momento importante de mi vida en la que él no estuviera presente; quien estuvo en la lona por culpa de una compañía manejada por imbeciles y se levantó para afrontar el proyecto más grande de su vida; quien, a pesar de no haber podido aceptar la beca que le dieron en su pueblo para ir al bachillerato, ha construido hoteles en todo América latina y, sobre todo, quien ha sido capaz de superar un maldito cancer, que nunca debió tener, en dos meses y medio en los que nunca ha dejado de trabajar ni de dar guerra…simplemente, por no saber como hacerlo.
Porque si estás parado y no das guerra, no estás avanzando, y mi padre, haga lo que haga, siempre avanza.

Ojalá yo pueda, algún día, ser la mitad que todos ellos. De momento, estoy feliz de que me haya tocado llamar a toda esta gente MI FAMILIA.

El ENANO!

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