Archivo mensual: abril 2007

Fachadas

Me ponen nervioso las sonrisas perfectas. Esos dientes cortaditos por cristalero y de un color perfectamente inalcanzable. No me concentro cuando hablan. Solo veo las piezas aparecer y desaparecer detrás de los labios elegantes como plano de arquitecto. Porque toda dentadura agraciada, va de la mano de unos labios bien parecidos. ¿No sería mejor actor Tom Cruise con esta bella sonrisa?

Me da tericia el pelo engominado. Sí, los pelos de punta me hacen pensar, la de tiempo que habrá pasado el tío para dejarse el pelo así de esa manera. Una perfección barroca, o mejor dicho, una pérdida de tiempo innecesaria. ¿No sería menos mafioso Pedja Mijatovic con el pelo suelto?


Me da claustrofobia la camisa abotonada hasta arriba. Facha de banquero, político o abogado. Prisión de la verdad, camuflaje de lo injusto. Hay gente que cree que por el simple hecho de ponerse traje y corbata tiene razón en todo. Falsa autoridad. ¿No sería menos mentiroso este señor con la camiseta del Chavo del Ocho?

El Mortero

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¿Deporte y sexo o sexo y deporte?

El modesto equipo paulista Bragantino se cambió de hotel días antes de un partido histórico que los enfrentaba al poderoso Santos por la final de la Copa de Sao Paulo, y todo, para evitar la tentación del sexo. Se mudaron porque donde estaban concentrados había 40 bellas modelos. Cuando los jugadores fueron a realizar ejercicios a la piscina descubrieron el grupo de muchachas jugando en tanga en el agua.Quizá el Bragantino debió haber hecho como acostumbraba el ciclista danés Tony Rominger, que pasaba dos semanas solo y a la tercera de competición lo visitaba su mujer. Así ganó tres Vueltas ciclistas a España. O tal vez debió disfrutar lo que el “Dream Team” en los Juegos Olímpicos de Barcelona 92. Ganaron la medalla de oro de básquetbol sin hacerle ascos a la noche de la ciudad Condal, o sino que le pregunten a Magic Johnson.En fin, que el Bragantino quedó eliminado de la Copa de Sao Paulo y sus jugadores perdieron la oportunidad de pasar varias noches de diversión con 40 modelos cortesía del rival. Por eso, a todos los entrenadores del mundo, ¡dejen que sus jugadores se diviertan que el Mundial siempre lo gana Brasil!

El Mortero

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Abel Sánchez

“La envidia es una emoción experimentada por aquel que desea intensamente algo poseído por otro”, Wikipedia. Me encanta darle envidia a los envidiosos. Por lo general no soy una mala persona y no me gusta hacer sufrir a la gente, pero tengo esa manía y/o defecto, no soporto a los envidiosos. Es fácil reconocerlos, son esos individuos que al recibir noticias buenas te contestan con:“Vaaaya, ¿y eso?” o “¡Qué bien… guau!” (Se escucha una larga pausa entre el qué bien y el guau) o “Pues, felicidades ¿no?”
Y no los soporto porque me resulta incómodo. A veces prefiero ser el envidioso que el envidiado, eso me incomoda más, lo otro lo disimulo mejor.El caso es que tenía mucha razón Miguel de Unamuno cuando decía que “la envidia es el rasgo de carácter más propio de los españoles”. Por eso, a todos los hijos de Caín que hoy nos envidian, les digo, que nosotros no le tenemos a las quijadas de burro, en cambio ustedes seguirán vagando eternamente por este mundo.El Mortero

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Orgulloso de ser uno de vosotros

La verdad, no puedo describir lo orgulloso que me siento por haber crecido en una casa donde la superación es más que un proposito… es un modo de vida.

Mi hermana es la persona más inteligente que conozco y, tras darnos mil sustos y amagar con dejar de estudiar, pronto será licenciada de sicología, creará una familia preciosa (pronto llegará al mundo la niña más guapa del mundo y yo tendré la suerte de ser su padrino), feliz y única en su especie y, si se lo propone, será la dueña de Cingular.

Mi madre no sólo aguantó todas las tonterías que hicimos mis hermanos y yo creciendo (las marchas en verano de mi hermana y las noches en vela que pasó por su culpa, los lios con la policia de mi hermano por tirar latas de coca-cola por la venta de un sexto piso, mis intentos de formar parte del Peace Corps en Timbuctú o irme a enseñar inglés en Japón), sino que lo hizo todo con una entereza descomunal y, prácticamente, consiguiendo que no se notará la falta de mi padre cuando el trabajo le impedía estar siempre con nosotros.

Mi hermano que, además de haberse convertido en un máquina de fabricar niños preciosos (aunque ahí ayuda mucho Lari), fue, desde que tengo uso de razón, todo un héroe para mí, de quién aprendí principios que mantengo hasta hoy y por los que me levanto todos los días con la firme intención de parecerme un poquito más a él. Por cierto, desde hace casí 3 años, vive con un riñon y eso no lo ha frenado en su empeño de ser cada día un poco mejor padre/marido/hijo/hermano/tri-atleta.

Y mi padre… mi padre, quien fue uno de los DOS niños de su pueblo que se ganó una beca para estudiar el bachillerato en el pueblo de al lado, y que no pudo aceptarla porque en casa no había dinero y tenía que trabajar; quien con 9 años cargaba troncos de 90 kilos en el hombro izquierdo; quien pasó 18 meses en el servicio militar (en la marina=el navy) sin saber nadar; quien, una vez casado y con tres hijos, creció y creció en su trabajo para poder darnos un futuro que ninguno de nosotros podría haber soñado; quien se ha recorrido más de medio mundo y acumulado más millas de vuelo en American Airlines que todos los ejecutivos de la Boeing juntos, a pesar de tenerle pánico a los aviones; quien nos trajo a Miami y sin tener ni pajolera idea de inglés hizo que nos sintieramos en casa como el primer día y que nunca nos faltara nada; quien, a pesar de viajar muchísimo y no poder estar con nosotros todo el tiempo, hizo posible que yo, a mis 23 años, no sea capaz de recordar un solo momento importante de mi vida en la que él no estuviera presente; quien estuvo en la lona por culpa de una compañía manejada por imbeciles y se levantó para afrontar el proyecto más grande de su vida; quien, a pesar de no haber podido aceptar la beca que le dieron en su pueblo para ir al bachillerato, ha construido hoteles en todo América latina y, sobre todo, quien ha sido capaz de superar un maldito cancer, que nunca debió tener, en dos meses y medio en los que nunca ha dejado de trabajar ni de dar guerra…simplemente, por no saber como hacerlo.
Porque si estás parado y no das guerra, no estás avanzando, y mi padre, haga lo que haga, siempre avanza.

Ojalá yo pueda, algún día, ser la mitad que todos ellos. De momento, estoy feliz de que me haya tocado llamar a toda esta gente MI FAMILIA.

El ENANO!

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El Baby Shower

El sábado estuve en un Baby Shower. El de mi hermana, de niñero/fotógrafo, un dolor en la médula ósea que no veas el estar todo el día detrás de los crios, pero presiento que es para lo único que valgo últimamente. Me llaman porque sé hacer fotos, tengo buena cámara “… y ya de paso que cuide los niños”.

Hay que ver las cosas que se pueden regalar para hacer del cuidado de un bebé más ameno. He aquí la historia de una niña, que sí tuvo Baby Shower.

Andrea duerme en su blando colchón, arropada con sus sábanas y sus tiernas cobijas, mientras los cojines la rodean en su bella cuna, su cabeza descansa en su almohadita suave y el humificador, humificador, humificador humifica su habitación. De repente el Mobile deja de dar vueltas y un fuerte sonido la despierta. Los papás, Juan y Alicia, la escuchan llorar por el monitor, llegan rápido, pisan su alfombra porque la madera del suelo está un poco fría, su pijama está mojado “vaya estos pañales, pañales, pañales le quedan chicos”. La ponen en sus changing table, sacan dos wipes, wipes, wipes y wipes del calienta wipes, hay KK por todos lados. Toda limpiecita en su nuevo pañal que estaba en la bolsa de pañales. Tiran la ropa al capazo de la ropita sucia para bebés y los wipes y el pañal al cubo de los wipes y pañales sucios. Preparan la bañerita, abren el bathing kit (hay de todo). Tras el baño la secan con su juego de toallitas, después de vestirla con su ropita, ropita, ropita, ropita, ropita, ropita, ropita nueva, su madre la recuesta en su almohadita y le da de comer, ahora ya duerme tranquila en su bouncer. Se despierta, ¿ahora qué, al corral o al gimnasio? ¿Gimnasio? Vamos a pasear mejor, la amarran en su car sit, su padre conduce tranquilo por que la ve por el espejo del car sit, llegan al parque y Andrea ve los niños jugar desde su carrito mientras toma su leche en su biberón esterilizado en el esterilizador.

Pasaron tres horas y se acabaron los regalos, pero nadie regaló un manual que diga que hacer cuando llora en la noche, tiene fiebre, no quiere dormir, no quiere comer, no quiere bañarse, se enrabiieta, quiere ir al parque, quiere ver Nemo, solo quiere ver Nemo, como cambiar el pañal, como sacar los gases. Y ya veréis cuando llegue el segundo.

El Mortero

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