Pues eso, que era inevitable llegar aquí. A ese momento que define tantos sentimientos sin una sola palabra. Un acto invisible, a la distancia, en nuestra más inmensa privacidad pero que nos comunica tantos mensajes resumidos en uno. El desplante más agrio que podamos ofrecerle a alguien en nuestro hoy. La anti-comunicación en un momento de nuestra vidas donde el estar conectados nos define. Compartir nuestras vidas con un solo clic. Nuestras relaciones, gustos musicales, o las fotos que más nos gustan. El voyeurismo excusado. El tirar los tejos sin temores. El recuerdo de lo olvidado. Reviviendo los momentos del pasado.
Hoy me borró de Facebook. O quizá fue ayer. Y yo siento alivio. Porque tantas veces huí de su presente pero nunca le di rienda suelta a mi ego. El mismo que pudo con ella. Y yo me alegro. Ya no tendré que preguntarme quién será su nuevo friend. ¿Será él? Ya no tendré que ver la próxima foto inapropiada. Ya no soy su amigo. Y no fui yo quien cometió la inmadurez. Ya no tendré que desearla, para ser rechazado de nuevo. Ya puedo dormir tranquilo. Frente a mí se formó un camino que durante un año estuvo ausente. Ya puedo caminarlo con un rumbo claro, y a pesar de que sé que no será fácil, al menos es más directo que la incertidumbre por la que navegué durante el último año. Gracias.
Como se ha convertido todo lo humano en tecno impersonalizado ..en computadores,celulares y clicks. Pues que nos borren y eliminen de sitios y portales…que un dia alguien abrira una puerta…pero de verdad, con el corazon y sin necesidad de teclas. Abrazos de verdad. Click!