La extraña ciencia de sentarse a la mesa

Nunca me ha gustado sentarme al frente de la mesa para comer. En España era mi madre la que presidía, quizá lo hacía porque estaba más cerca de la cocina. Igual ha sucedido siempre en Miami, mi madre en una punta, a continuación a su derecha mi padre y de otro lado Lari y yo. Ese es uno de mis sitios favoritos, el segundo lugar por un costado. 

Lo cierto es que la diversión en una cena con amigos es depende directamente de donde caigas en la mesa. Más allá de si hay alguien pesado en la mesa, no tocaremos ese tema porque está fuera del alcance de todos, me parece que el número perfecto para tener una cena divertida con una sola conversación es de un máximo de seis. Da igual si la mesa es redonda o rectangular, los seis tienen acceso a cada uno de los presentes. Ya con ocho o más empiezan los problemas, se dividen las conversaciones y la diversión empieza a depender de quién te toque al lado. Si sois nueve u once y te toca en una punta sin nadie enfrente te jodiste. Terminarás la noche con dolor de cuello además de que será difícil que entres en la conversación.

Dos matrimonios se sentarán mejor cada uno al lado de su pareja y con la otra enfrente. Lo más probable es que cada pareja tenga muchas cosas que decir a la otra, las conversaciones son verticales, los de aquí os contamos algo de nuestra vida a los de allí y viceversa. Si se colocan las parejas una enfrente de la otra terminarás con alguien del otro matrimonio justo a tu lado y es un rato incómodo hablar tan de cerca.

Chico y chica en la primera cita se sentarán uno enfrente del otro. Una vez ennoviados, los primeros meses se sentarán bien cerca, preferiblemente en un asiento de esos de sofá, y cuanto más apartado mejor. Se besarán entre plato y plato, harán manitas, ella pondrá la pierna por encima de la de él, se darán de comer en la boca. A medida que la relación va madurando la distancia en la mesa va creciendo. Se sentarán juntos pero ya cada uno en un lado de la mesa, haciendo una L. Ahí podrán darse la mano aún mientras comen, pero ya es más complicado besarse o darse la comidita en la boca. Ya casados y con hijos la posición preferencial es uno enfrente del otro. Y cuanto más dinero tenga la pareja más grande será la mesa, cada uno en una punta, fijaos en la nobleza.

Yo, a pesar de llevar casi nueve años casado, me gustaría ir a cenar para sentarme al lado de Lari en un sofá apartado.

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