Martes, 9 Febrero, 2010

Algún día olvidaré

Descubrí que el Alzheimer se manifiesta más temprano al heredarse de generación en generación. Mis dos abuelos murieron a causa de esta enfermedad a los setenta años. Según mi amigo, el Dr. Marulanda, mi padre lo sufrirá unos años antes de la séptima década de su vida, por lo tanto a mí me tocará mucho más joven.

Con el miedo lógico de olvidarlo todo en algún cualquier momento, quiero hoy recordar, mientras la memoria lo permita, todo aquello que nunca quisiera olvidar.

Mi primer colegio, la playa de Benidorm, mi fuerte Randall, aquel primer escalextrix, la primera vez que vi cohetes, el fuego de las fallas valencianas, Calas de Mallorca, el Mediterráneo, la arena de playa, el avión amarillo que me regaló mi tío Sebastián, mi tío Sebastián, mis abuelos, padres, hermanos, familia y amigos. El olor a mar, el fresco de la Sierra Tramuntana, la humedad de nuestra casa, el sonido de las llaves de mi padre, los besos de mi primer perro, el miedo del primer día de colegio, el colegio, los partidos de fútbol en el cole, y de básquet, y de volei. Las monjas, el autobús, beso, atrevido o verdad, los veranos en Calas, mi primer balón, mi primera bicicleta, cuando aprendí a nadar, cuando no sabía nadar, la piscina de Calas, las carreras, Carlos, Alvaro y otros más. Mi primer beso, mi primer baile, mi segundo polvo, mi primer trabajo, mi segundo trabajo, mi primera novia, la primera ruptura, el amor, lo que creía que era amor, el despecho, lo que creía que era dolor, el salón de máquinas, los helados, la paella, los petardos, las pulseras que nos robábamos, las pesetas, los duros y las monedas, la pizza, la primera discoteca. El tenis, la pesca, mi primera carrera, mi casa de Palma, los nuevos amigos, el colegio nuevo, mi primera ciudad. Mi calle, mi barrio, las clases de mecanografía, caminando por las calles de Palma, el invierno, el verano, las cuatro estaciones en Palma, mi primer equipo de fútbol, mi último equipo de fútbol. Mi entrenamiento de atletismo, las carreras, mi primer segundo lugar, mi último segundo lugar. Los pueblos de mis padres, los veranos, los inviernos, la Semana Santa. La navidad en familia, el turrón, la carne asada, los regalos y los primos.

Antes de empezar a llorar solo quiero recordar, el día que aprendí que lo olvidaré todo.

PD: No pude pasar de los 16 años.

Lunes, 8 Febrero, 2010

Lo mejor de los amigos, los recuerdos

Hoy jugué por primera vez al póker, y gané. Tres mesas de ocho jugadores, partida gratis en el bar frecuentado por el Pelao, Max y compañía, el ganador se lleva $50 de crédito para el bar. Empecé mi mano un poco agresivo pero pronto me di cuenta que no sobreviviría. Jugar al póker no sé, pero de sobrevivir sé un rato, digo, tampoco es que me haya criado en el 23 de enero de Caracas, pero me he topado con más de un espabilao por el camino. Poco a poco se fueron matando entre ellos, pronto quedaba solo una mesa de ocho y para mi sorpresa yo estaba en ella. Entré siendo el que me nos fichas tenía aunque pronto quedábamos cuatro nada más, yo con mis mismas fichas, ellos cargados hasta los dientes. Un par de gallitos se enzarzaron al All in, uno fuera, quedábamos tres. Ya para ese entonces las cuarenta y pico personas del bar, la mitad amigos míos estaban por mi causa. Entonces vi el premio en la mesa y me dije “estos 50 pavos van por el Pelao, los gano para regalárselos”. Una mano buena y puse todo en la mesa, tendría la mitad de fichitas que el cubano de enfrente, uno que le llaman Fidel Castro, pero ganó la democracia, pensé en voz baja. De repente mi banco ya lucía bien gordito. El gallo de mi izquierda quiso entrar con todo, yo descansaba con un Rey y un 4, él con un 5 y 8. Cuatro cartas boca arriba y seguíamos igual, desnudaron la última, fue un cuatro. Gané.

Ya una vez en la puerta del bar recordamos nuestros días del colegio. Osmani, Ricardo, el Pelao, Max, el Chorbo, nuestros coches de mierda, las meadas, las cagadas, las guerras de huevos, de leche y de jabón líquido. “El Chorbo living here” pasará la historia como una de nuestras frase de la adolescencia. Sin duda, lo mejor de los amigos son los recuerdos.

Domingo, 7 Febrero, 2010

Cositas de siempre en el Super Bowl

Hoy cubrí mi octavo Super Bowl. Mientras nuevas caras gritan y celebran la victoria de su equipo, hay todavía cosas que no cambian en este ruidoso evento. Voy con prisa porque ya pasó la media noche, pero aquí os dejo algunos detalles del Super Bowl XLIV.

La foto clásica de la llegada al Super Bowl. Adrián, Manuel, Dan, Joaco y Rafa.

No fallan las guarritas. ¿Qué por qué lo sé? Ya os dije, es mi octavo Super Bowl. Las botas, el bolso, el caminar y la cara de guarra.

Siempre hay un famoso que se queda blanco al no tener ni puta idea de qué va este tema. Sammy Sosa y su esposa. 

No importa las veces que vea el espectáculo del comienzo del partido siempre me emociono. El ruido del vuelo rasante de los cazas te revuelve el estómago.

Las esposas de los jugadores siguen estando buenísimas.

Los conciertos del medio tiempo son una gozada. Este año nos tocó The Who.

Después del partido siempre hay un macho de casi dos metros y más de cien kilos de músculo llorando.

La adrenalina de pisar el campo lleno de confeti es inigualable.

Las porristas de cerca son muy feas.

Creedme, son muy fotogénicas, pero pijo, de cerca son muy feas.

Como siempre la foto típica donde el campeón recibe el trofeo.

Dan Fridman sigue siendo el Rey.

Y para no perder la costumbre, pasadas las 2 de la mañana seguimos en el centro de prensa trabajando.

Todas las fotos son de Rafael Cores, Felipe Cuevas y alguna de Manuel Aguilar, creo.

Sábado, 6 Febrero, 2010

Canciones que nos marcaron para siempre

De vez en cuando nos topamos con una canción que nos da vida. Una canción que nos llena de ilusión, que nos transporta a ese lugar que ya casi no recordamos. Nos mueve el espíritu que duerme entre nuestros cotidianos días. No llama desde lo más profundo de nuestro ser. Nos desinhibe, nos tambalea algo ya solidificado que llevamos por dentro, nos eriza los pelos, nos hace reír y a veces llorar. En ocasiones nos recuerda un lugar, una persona, un momento de nuestras vidas o simplemente una sensación que ya se fundió entre nuestro presente.

Recordaremos siempre el lugar donde nos conocimos, la sensación que nos hizo sentir. Suban el volumen al máximo. Algunas de las tantas.

U2 – Window in the skies

Interpol - Take you on a cruise

MGMT – Kids

Flo Rida – Right round. The Hangover – Fotos finales

Viernes, 5 Febrero, 2010

El agujero negro de mi casa

Perdí la llave de mi auto. La única llave de mi auto. La semana comenzó montada en adrenalina. El lunes en la tarde mi coche no arrancó. Llamé a la grúa para llevarlo al taller. El motor de arranque estaba roto y una luz del maletero, que no se apagaba nunca, había fundido la batería. Vivir en Miami puede resultar bien estresante, vivir en Miami sin coche, es estresante. Dos días después estaba arreglado.

Mi hermano Iván me llevó al taller después del trabajo, recogí el auto y llegué a casa. En una mano tenía la llave solitaria de mi auto, en la otra las llaves de casa. Entré, dejé la bolsa del trabajo en la silla del comedor, la llave del auto encima de la mesa. El jueves cuando me disponía a ir al trabajo la llave había desaparecido. Por suerte tenía el coche de alquiler de mis inquilinos, Dan, Adrián y Manolo (están en Miami cubriendo el Super Bowl). Llevé a los niños al colegio, luego regresé a casa. Ya en ese momento mi estado de ánimo estaba por los suelos. Tres días sin auto, sin dormir a causa de unas reuniones en el trabajo, estresado por esas reuniones y ahora había perdido la única llave de mi auto. “A la mierda, me compro otro, pensé”.

Ese día me fui con Adrián al trabajo, él me trajo a casa de vuelta. Llegó el viernes, mi día libre. Tenía que encontrar la llave o no podría hacer ningún mandado, ni siquiera recoger a los niños. No la encontré, busqué por todas partes. Los bolsillos del pantalón que usé el miércoles, en las camisas, en la chaqueta, en la bolsa del trabajo, y nada, ni rastro de la puta llave. Llamé a la Triple A. “Te hacemos una llave, me dijeron. Nosotros cubrimos $100 tú el resto”. Eran solo $10, el resto. Llegó el señor pero no podía hacer la llave con los códigos de la fábrica porque después de diez años no los facilitan, mi coche cumple doce años este mes. El cubano sacó una llave inglesa y una lima de su caja de herramientas. “Soy el único que sabe hacer una llave a mano, este arte se viene conmigo a la tumba, me dijo”. Y sí es un arte. Introdujo la llave en el arranque del coche girándola hacia un lado y el otro. Los dientes de la cerradura iban dejando marcas en la llave virgen. Con la lima, minuciosamente dibujaba los dientes de la llave. Así una y otra vez. Con paciencia, ojo y mucho tino fue limando hasta que ya no había marcas en la llave. Después de media hora, fracaso, fiasco, kaput, se rindió. “Broder, no pude, me dijo”. La puta madre, pensé yo, ¿y ahora qué?

Llamé al concesionario de Chrysler, les conté mi problema. “Ahora sí que me compro un coche, la hostia, pensé”. Me dijeron: “tiene usted que traer el coche con la registración y su licencia de conducir para comprobar que el auto es suyo. Tenemos los códigos pero no tenemos la llave por lo que tendrá que dejar el coche aquí cinco días mientras la ordenamos”. Exploté. ¿Qué mierda pasa aquí, hay un agujero negro en mi casa? Puse a Dan y Adrián a buscar la llave por toda la sala. Vacié mi bolsa del trabajo completamente, salió mierda por todos lados. Revolví todos los cajones de la cocina, de la sala, miramos entre el sofá, debajo del sofá, dentro del sofá. En el patio, en el baño, en mi cama. Revisé los pantalones que creí haber usado el miércoles, no estaba la llave. Entonces revisé los pantalones que usé el miércoles, ahí estaba la llave. Las sensaciones de alivio y gilipollas se unieron en la boca de mi estómago.

That’s so me, isn’t it, pensé”. No sé porque pensé en inglés, pero tuve razón, ese es Joaco, ese soy yo.

Jueves, 4 Febrero, 2010

Los tamaños del cuerpo

Decíamos ayer que los tamaños de las personas son consistentes con su propio cuerpo y acordes a todas las necesidades de los mismos. No me refiero a la verdad absoluta sobre el tamaño de los pies y manos en relación al órgano masculino ¿o no, Enano? Tampoco quiero desarrollar sobre el famoso Hombre de Vitruvio y la Cuadratura humana de Leonardo Da Vinci. En ella nos muestran como la altura del hombre corresponde a su envergadura o que el tamaño de los pies coincide con la distancia entre la muñeca y la parte interior del codo, para más detalles leed El Código Da Vinci, por ejemplo. El punto que quiero tocar hoy es mucho más coloquial, por no decir vulgar. Aquí va una lista de reflexiones sobre nuestro maravilloso cuerpo. Inspirado por el primer punto cortesía de Lari.

 a. Los dedos.
 1. Tienen el tamaño ideal para los agujeros de la nariz. Si habéis tratado de hurgar en la nariz de vuestros hijos os  habréis  dado cuenta lo incómodo que es tener dedos más gordos que el tamaño de los agujeros.
 2. Igualmente con los oídos. Si ese meñique no tuviera el tamaño perfecto cuantas veces tendríamos que privarnos del gustillo  que da meterse el dedo.
 3. Y perfectos para las mujeres. Sería un problema, a ratos.

b. Las manos.
1. Nos tapa la cara cuando queremos llorar. Los senos a las mujeres en las sesiones de fotos. Lástima
2. Para bañarnos rápido. Si fueran de esas que circulan por ahí pequeñas tardaríamos dos horas en la ducha.
3. A los hombres para otras cosas.

c. Los brazos.
1. Son casualmente largos para rodear nuestro cuerpo y poder limpiarnos al hacer nuestras necesidades.
2. También alcanzan nuestros pies tanto para cortarnos las uñas como para atarnos los cordones. Bueno, si no tienes la barriguita muy grande como yo.

d. Las piernas.
1. Muy cortas nos llamarían trípode. Los brazos nos arrastrarían por el suelo como al orangután.
2. Muy largas nos complicaría en el retrete. Y por su puesto en los aviones.

e. Los pies.
1. Si fueran muy pequeños para nuestra altura iríamos dando bandazos.
2. Si fueran muy grandes caminaríamos haciendo círculos igual que cuando usamos los patos (chapaletas, patas de rana) de bucear.

Miércoles, 3 Febrero, 2010

Pasaba por aquí

Otro día de infarto, a mil por hora. Mañana os cuento la teoría de mi mujer. Una que dice que los tamaños son consistentes en los cuerpos de las personas. Luego os explico de qué se trata.

Martes, 2 Febrero, 2010

Gracias…

…a todos por sus felicitaciones. Estas cosas se disfrutan más al compartirlas con vosotros. Por hoy eso es todo, estoy exhausto.

Lunes, 1 Febrero, 2010

La crítica

Vivo inmerso en una constante crítica cargada de negatividad. Generadas por mí, muchas veces, otras las alimento. Noto en todos los que comparten conmigo esta energía negativa que tampoco son felices. Aunque trato de que no afecte a mi estado de ánimo, no siempre lo consigo, para qué miento, nunca lo consigo. Va más allá de lo que controlo, en realidad no lo controlo, por eso me afecta. Ni siquiera creo que sea de esos problemitas que cuando te das cuenta del motivo consigues superarlo, para nada. Entonces me pregunto, ¿para qué lo escribo? Tampoco lo sé, pero seguro no con la intención de que mejore la situación. Me molestan los malos rollos, chismes y críticas interminables y sin salida. Desgraciadamente vivimos todos hasta el cuello de esta mierda. Espero que algún día se desatasque esta cloaca.

Quisiera comprometerme pero hasta que no cumpla con el reto que puse ayer tampoco puedo sumar más gilipolleces, de momento no he bajado ni una puta libra.

Domingo, 31 Enero, 2010

El 2 de mayo hago un triatlón olímpico

Siempre he tenido una peculiar manera para no motivarme con las cosas que me molestan. Por ejemplo, la gente que sufre por no hablar inglés, suele aprender. Si te ofuscas por no saber escribir en la computadora con todos los dedos, vas a clase. El que no tiene ropa nueva, compra. El que se enferma, toma medina. Y sobre todo, el que está gordo, hace dieta. Bueno, yo no soy así.

Veo otros triatletas en el Publix (ayer) y los envidio. Quisiera estar flaco y atlético, pero no hago nada al respecto. ¿Por qué será? Me quejo todos los días pero no pongo remedio. Sentado en el palco del Pro Bowl miro hacia abajo por donde asoma le relieve grotesco de mi barriga y mis tetas. Me dan asco. Hoy debí haber hecho la media maratón para la cual entrené cuatro meses, una lesión en el abductor me dejó fuera. Desmotivado por no competir, o quizá más aún por no poder entrenar para el half ironman de mayo ya que el equipo por el cual fiché se desintegró antes de formarse, pienso que necesito otro reto y me di cuenta que es la única manera que yo reaccione, con un plan, con una meta.

Así es que empecé a escribir todos los días, poniéndome la meta de hacerlo a diario, y no he fallado. Por lo que hoy me propongo el siguiente reto: bajar 20 libras de aquí al 2 de mayo para competir en el triatlón olímpico de Mack Cycle en Key Biscayne.