Silvio Rodríguez – Te conozco
De niño te conocí
entre mis sueños queridos
por eso cuando te vi
reconocí mi destino.
Cuando pensaba que
ya no iba ser
lo que soñaba de pronto vino.
Tanto que yo te busqué
y tanto que no te hallaba
que al cabo me acostumbré
a andar con tanto de nada.
Cuánto nos puede curar el amor
cuánto renace de tu mirada.
Te conozco
te conozco desde siempre
desde lejos
te conozco
te conozco como a un sueño
bueno y viejo
es por eso que te toco
y te conozco.
Te conozco.
El lago parece mar
el viento sirve de abrigo
todo se vuelve a inventar
si lo comparto contigo.
La única prisa es
la del corazón
la única ofensa es
tener testigos.
Te conozco
te conozco desde siempre
desde lejos
te conozco
te conozco como a un sueño
bueno y viejo
es por eso que te toco
y te conozco.
Te conozco.
Te conozco
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I’m in love
Waffles, car, beach, arena, surfing…almost. Piscina, sol, kids, compañía.
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Las piscinas de mi vida
La primera piscina que recuerdo era fría en las mañanas y tibia durante las tardes. En Cala Antena aprendí a nadar. Antes de eso, en la piscina pequeña, jugaba a saber nadar dando brazadas ficticias con la cabeza calada mientras apoyaba las manos en el fondo para no sumergirme. Mi madre, sentada en una hamaca de goma dura, las había naranjas, verdes y azules, fingía que me creía entre chisme y chisme con sus amigas. Yo le tenía pavor al agua, pero a la misma vez era en lo único que pensaba en todo el día, en el momento en el que volveríamos a la piscina de Cala Antena. La piscina grande era inmensa, azul y muy fría. Allí, en las mañanas, una vecina alemana trataba, sin éxito, enseñarnos a nadar a mi hermana y a mí.
Años después aprendí. No recuerdo el día, ni en qué verano, pero recuerdo ya no tener miedo. La piscina del Complex se convertiría en nuestro santuario, el mío y el de todos los colegas del verano. Allí me di mi primer beso bajo el agua. También sentí las sensaciones del chorro de agua en mi bañador. Aprendí a tirarme de cabeza. Bucear el largo de la piscina. Hacer el puente. Jugar waterpolo. Enamorarme. Disfrutar las inmensas tetas de las turistas, y algo más que tetas. En la piscina del Complex fuimos felices todos los niños españoles en los veranos de Calas de Mallorca.
La del hotel Chiuauas cubría muy poco, pero tenía un tobogán, un trampolín y tres plataformas con forma de seta que nos volvían locos. Pero de ese hotel nos echaban siempre porque no éramos huéspedes. Su piscina climatizada nos ofrecía los últimos suspiros del verano. Ya en septiembre, con las lluvias de otoño, los días grises y frescos se hacía más amenos en el agua caliente y con ese alto sabor a cloro. La del Aquamar era inmensa y con la forma de una playa. Ahí no jugábamos mucho porque estaba repleta de turistas, así como Acapulco. La del Eurocalas tenía una cascada divertidísima, el agua era más blanda que otras piscinas y tenía un sabor dulce. Y a veces frecuentábamos la del hotel América, allí cerca de la playa Cala Domingos. Esa piscina era pequeña y más cuadrada que las demás. De un color azul oscuro debido a su profundidad, fría y siempre con un viento fuerte que subía de la costa. Esa me daba miedo, por lo que entraba y bien rápido me salía.
Las piscinas de Calas siempre las recordaré con cariño. Incluso vacías en invierno me producían una sensación de respeto. Hoy tengo la mía vacía. Me siento en los escalones, camino su rampa hasta llegar a los más profundo y recuerdo mis días en las piscinas de Calas de Mallorca. El ruido de sus olas. El olor a cloro. Los bikinis. Las colchonetas. Sus hamacas y sombrillas. Sentado en el borde de una piscina siempre seré feliz.
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Murphy, su puta ley y mi almohada
Tengo varias afirmaciones. Yo no hago mi cama. Tengo dos almohadas, una buena y otra mala. Antes dormía del lado izquierdo de mi cama, ahora del derecho. La señora que limpia mi casa hace mi cama, dos veces por semana.
La misma señora, ocho de cada diez veces que hacía mi cama dejaba la almohada buena del lado derecho, cuando yo dormía del izquierdo. Cada noche, antes de irme a dormir, me acordaba de ella y de la madre de Murphy al comprobar que su puta ley sí funciona. La almohada buena estaba del otro lado. Entonces decidí cambiar de lado para dormir, no por esa razón, de hecho, no recuerdo la razón, el caso es que ahora duermo del lado derecho de la cama y ocho de cada diez veces que la señora la hace, la almohada buena está del lado izquierdo. Me cago en Murphy y su madre.
Pizza
Ya pronto, cualquiera de estos días, me subo a la báscula para detener la aguja en menos de doscientas diez. Hoy estaba a poco gramos de distancia, 210.6. Un empujón más, un par de días de ensaladas para empezar la cuenta regresiva de las veinte libras hasta llegar a ciento noventa. No es fácil. A veces me dan unas ganas de comerme una pizza de esas gordas que hacen en la US1 y la 124, justo al lado del puticlub. Pero no, no cedo, me controlo y pido una ensalada de ese mismo lugar, esas que me encantan, sin queso.
Pasan los días, no puedo evitar pensar en el futuro. Extraño hablar con Robert. He dejado crossfit por cinco días. Mañana regreso. Me ha costado arrancar esta semana, cada día una excusa, estoy exhausto. I am the King, now and forever. Estoy feliz, tranquilo, cada día más. Sensaciones que nunca he sentido. Una alegría interna, satisfactoria, de plenitud. En control. Maldita pizza. Maldita pizza que me habla a lo lejos, maldita pizza.
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I am your king
That’s what I am, your King. Now and forever, I’m your King. When I think of you I fly, I see the earth from above and you’re next to me. Tu pelo da vueltas, cubre tu cara. Todos se detienen a ver tu risa, todos nos miran, como si nos conocieran. Nos están viendo volar, por eso miran, de lejos, desde abajo, algunos con envidia, otros felices. Creatures of my dreams raise up and dance with me. I’m not afraid of them anymore, when I’m with you, I’m not afraid anymore.
M83 – Outro
I’m the king of my own land.
Facing tempests of dust, I’ll fight until the end.
Creatures of my dreams raise up and dance with me!
Now and forever, I’m your king!