No pudo llegar en mejor momento. Dos días después de la renovación de una ilusión que estaba perdida desde que Tamudo y Van Nistelrooy metieran aquel gol simultáneo ya hace unos años. Yo estaba en mi habitación, en la antigua casa, viendo el partido de pié porque desde la remontada 4-3 al Espanyol había decidido ver todos los partidos de pié, sin sentarme, ni ir al baño, ni beber, ni comer, por solidaridad al equipo. Desde entonces no habíamos perdido, además remontando partidos épicos, apelando a la historia blanca, huevos y buen fútbol. Ese día comencé a gritar el gol de Ruud, y segundos después continué con el de Tamudo, y ya no puede parar de llorar. Muchos partidos hemos ganado después pero no con el mismo sentimiento. Un intento en vano me produjo aquel cabezazo de Cristiano para darnos la Copa del Rey. Pero el gol de Benzemá cambió todo. No ganamos una mierda en ese partido, de echo nos eliminaron como viene siendo habitual, pero algo produjo en mí que desde aquel gol de Tamudo no sentía. Vi de nuevo un orgullo en el club que pensé se había perdido. El escudo volvió a brillar. El Barça volvió a ser el de siempre, el eterno segundón.
Hoy me llegó un poster del Madrid. Alguien lo compró en Amazón y me llegó por correo, sin remitente, sin nota. A quien haya sido: ¡gracias! El mejor regalo que he podido recibir. Lo pegué en la habitación de mis hijos para que se duerman soñando con las glorias del Bernabéu, como tantas noches hicimos mi hermano y yo. ¡Hala Madrid! Somos el club más grande de la historia.
Sorry Ms. Jackson, I am for real. Never meant to make your daughter cry. A pesar de que sí la hice llorar, pero nunca fue mi intención. Perdón Ms. Jackson, no supe hacerlo mejor. Hoy sigo delirando, un poco. No pude quitarme de la cabeza el puto fantasma ese que me perseguía en su casa, intentando robarme el alma a traición, por la espalda. Pero me daba la vuelta a tiempo para salvarme de sus putas garras. En mi sueño me llevabas a la cama, me contabas como le habías ya robado el ser a cuatro hombres, y entonces me giraba a tiempo. A mí no me tocas un pelo. Te vi venir.